
Con ellas podemos llorar de alegria
y llorar de pena, pues sabemos que siempre
saldremos consoladas de su lado. El cariño que
nos une a nuestras hermanas no sabe de distancias
ni de enojos, ellas son nuestras amigas, con las
cuales podemos compartir miles de secretos y
esperar los sabios consejos de las hermanas mayores.